Setúbal, Portugal. Estuario del Río Sado

El agua de un tono azul envidiable, la colonia de delfines residentes (delfines de nariz de botella) y un magnífico estuario, que se presenta como uno de los humedales más grandes de Portugal, son la tarjeta de visita de un río que fluye –en el océano Atlántico– en una de las más bellas bahías del mundo.

La observación de la comunidad de rozas-corvineiro –una de las pocas comunidades de delfines sedentarios en el mundo– de la fauna y de la flora y la visita al Molino de Maré da Mourisca son motivos de interés en el área del estuario del Sado, donde existen operadores turísticos que, desarrollan varias actividades de ocio.
Los grandes eventos deportivos marcan asiduamente la presencia en el río Sado, de competiciones de vela o en kayak, pruebas internacionales de natación en aguas abiertas o de pesca son algunos de los acontecimientos que anualmente traen a la bahía de Setúbal atletas mundialmente consagrados.

Gruta de Santa Margarita

Para no perdérselo
Convento de Arrábida
Carretera N379-1
Sierra de Arrábida
Situado en la vertiente sur de la sierra de Arrábida, data del siglo XVI. Se compone de 40 pequeñas celdas, comedor, cocina, biblioteca e iglesia. En la entrada figura una estatua de fray Martín, con los brazos abiertos en cruz, empuñando un cirio y el cilicio, ojos vendados, boca cerrada por un candado, pisando una serpiente sobre la bola del mundo, simbolizando la renuncia y despojamiento de los monjes de esta comunidad. En las cercanías hay varias guaritas (estaciones de los Pasos), la capilla del Bom Jesús y el Convento Viejo – las celdas donde se instaló la 1ª comunidad. Propiedad de la Fundación Oriente.
Fuerte de Arrábida
Camino de acceso a la Puerta de Arrábida
Construido en 1676, tras el fin de la Guerra de la Restauración, tenía por misión reforzar la defensa de la costa entre el Fuerte de Santiago de Sesimbra y el Fuerte de Santiago de Oporto. Actualmente funciona aquí el Museo Oceanográfico.
Fuerte de Santiago de Oporto
Camino de la Rasca
La primera referencia data de 1390 en una orden de D. João I para la construcción de una torre de vigía costera. Sin embargo, hay noticias de un templo romano dedicado a Neptuno en este mismo lugar. Sufrió a lo largo de los siglos diversas obras de ampliación y remodelación. En el s. En el siglo XX, después de haber sido arresto y casa de vacaciones de la familia real, el fuerte fue ofrecido a D. Amelia para instalar allí un sanatorio, que tras la reducción del número de tuberculosos se transformó en el Hospital Ortopédico de Santiago de Otoño, se mantiene.
Gruta de Santa Margarita
Camino de acceso a la Puerta de Arrábida
Pequeña cueva en la base de la sierra. Además del paseo peatonal, proporciona un contacto muy próximo y diferente con la Arrábida.

Arrábida y playas
La sierra de Arrábida es una pequeña cadena montañosa que se extiende a lo largo de 35 kilómetros y cuyo punto más alto se eleva a unos 500 metros sobre el nivel del mar. Visitar la sierra, clasificada como Parque Natural, significa una mezcla de encuentro con la Naturaleza e ir a bañarse en una de las varias playas que se extienden por los sopé orientados hacia el Atlántico.

Durante el verano hay que tener en cuenta que el tránsito en la carretera junto a la costa está restringido (hay que seguir la señalética informativa en los accesos, hay transportes públicos a las playas).

Un paseo por Arrábida puede comenzar por el pie, por la zona de baño. A lo largo de la costa aguardan varias playas, de arena fina y caliente, refrescada por el océano. La de Figueirinha es de las mayores y de las más conocidas, donde el parking facilita el acceso. Pero hay pequeños refugios, verdaderos enclaves entre la silueta de la sierra, tales como Galapos y Galapinhos, que pueden seducir a aquellos que buscan el sosiego de lugares más aislados. El estacionamiento o accesos peatonal menos prácticos no deben desmoronar las búsquedas de paz, pues cualquiera de estas playas vale la pena el pequeño esfuerzo. Por el camino, frente al arenal del Creador, surge la curiosa Piedra de la Anicha rasga la “llanura oceánica”, emergiendo entre el agua y ofreciendo refugio a diferentes especies marinas, motivo por el cual fue clasificada como Reserva Zoológica. En tierra, para los amantes de la Historia, existe la oportunidad de visitar la estación arqueológica del Creador, lugar de vestigios de un complejo industrial romano de salgas de pescado.

En el camino de acceso a Portinho, queda la Lapa de Santa Margarita, que se alcanza descendiendo una larga escalera, cuyo inicio está escondido frente a un edificio de la Casa del Gaiato y que serpentea la ladera hasta el nivel del mar.

A la entrada, una perspectiva singular para la Piedra de la Anicha, Arrábida y Troya casi corta la respiración. En el interior, donde la sierra reposa su peso sobre nuestras cabezas y la pequeña gruta queda engrandecida por el ruido de las olas, podemos admirar estalactitas y estalagmitas, y los restos de un altar que la devoción popular hizo erguir. Aquí se encontraron los más antiguos vestigios de la presencia del hombre en la sierra, remontando al Paleolítico Inferior.

Eco Parque do Outão.

Al seguir viaje, lo ideal es observar de lejos lo que se vivió muy de cerca. Subiendo la sierra, por la carretera panorámica, se va al encuentro de paisajes deslumbrantes. Varios miradores naturales surgen como de la nada por entre las curvas de la Arrábida y apetece colocar el coche cada cinco minutos.

De entre el verde de la vegetación del Parque Natural se abren claros que desvendan persuasivas impares de las playas y del mar y, en un segundo, la majestuosidad de la Naturaleza nos recuerda cómo la belleza puede asumir las más variadas formas.

A mitad del trayecto surge la entrada al Convento de la Arrábida, que desde 1542, salpica armoniosamente de blanco la ladera verde. Para realizar una visita, además bastante aconsejable, es necesario comunicarse con la Fundación Oriente, actual entidad propietaria.

Durante cerca de una hora y media se conocerán los espacios donde durante siglos habitaron frailes franciscanos. En el Convento, los sentidos se dispersan por los detalles históricos y panorámicos sobre la ladera con los que los visitantes están presentes.

El resto del paseo se vuelve de nuevo a Setúbal, por la cima de la sierra, siempre con miradores, como el de la Santa y el de las Antenas, de parada obligada.
De señalar que existen varias empresas certificadas por el Instituto Nacional de la Conservación de la Naturaleza y Biodiversidad que realizan en el territorio del Parque Natural de Arrábida interesantes paseos y otras actividades lúdicas y de ocio.

PARA MÁS INFORMACIÓN: http://www.visitsetubal.com.pt/es/