Viajar en bicicleta permite descubrir los países desde dentro, a través de sus arterias, al ritmo que marca la cadencia del pedaleo.
Viajar en bicicleta es sin lugar a dudas la mejor forma de recorrer los destinos.

La abadía de Melk es una enorme abadía que destaca sobre el paisaje desde lo alto. Está en la misma población de Melk, y el carril bici del Danubio pasa justo por delante.

Ruta cicloturismo Danubio
El río Danubio hilvana en su trayecto a los países del corazón de Europa Central, a saber, Alemania, Austria, Eslovaquia y Hungría. Para poder conocer estos paisajes disfrutándolo con los cinco sentidos nada mejor que tomar la bicicleta y pedalear por 1.000 kilómetros de carril bici, yendo paralelo al memorable río.
Es el carril bici más importante de Europa, está perfectamente señalizado y es apto para todos los estados físicos puesto que es muy accesible y llano en casi su totalidad.
El punto de partida se encuentra al sur de Alemania, en Donaueschingen y culmina en Budapest (Hungría).
Existe la posibilidad de no realizar todo el trayecto pedaleando y combinar con otros medios de transporte e ir alquilando bicicletas en el camino.

El castillo de Chambord es el más grande de los castillos del Loira, pero fue construido para servir sólo como un pabellón de caza para el rey Francisco I.

El Loira en bici, Francia
En Francia el carril bici estrella está en la región del Loira, en el centro del país. Son 800 kilómetros de vías muy bien señalizadas para conocer el verdadero encanto francés. El periplo se inicia en Cuffy y termina en el estuario atlántico, pasando entre medio por paisajes encantadores, castillos y bosques.
Hay campings, casas rurales y hoteles donde ir parando y reponiendo energías, y se ofrecen mapas con la información detallada de las diferentes etapas con servicios de reparación de bicicleta incluido, por si acaso se presenta algún inconveniente.

Campos de tulipanes en el norte de Holanda

Holanda y sus carriles bici
Holanda, el país de las bicicletas, no podía faltar en esta lista. Solamente basta mencionar que tiene más bólidos de dos ruedas que habitantes y se entiende a la perfección que su sistema cuente con la nada austera cifra de 15.000 kilómetros de carriles bici.
Su terreno llano hace que sea un terreno propicio para recorrerlo. Cuando te animes a esta aventura no tienes más que dirigirte a las oficinas de turismo de Ámsterdam y demás ciudades holandesas para hacerte de los mapas con los distintos itinerarios.
Hay trayectos para hacer en una semana, como por ejemplo el que circunvala el Zuiderzee, y los hay más breves. Está en tu elección el tiempo pero, como sea, no dejes pasar la oportunidad de disfrutar a pleno esta travesía.

Las ciudades por las que trascurre la ruta son de gran interés cultural y paisajístico, en la imagen Turín.

Cicloturismo entre Venecia y Turín
El río Po tiene esa magia de unir Venezia y Torino. La ruta para bicicleta es la espina dorsal entre estos dos símbolos importantes de la cultura italiana. No es solo una pista ciclable. Es una oportunidad turística y cultural para unir todos los lugares que bordean el río. Se trata de una ruta de más de 679 kilómetros que trascurre por Italia de Este a Oeste. La ruta atraviesa 121 municipios. El camino está repleto de pequeñas joyas como Ferrara, Pavia o Cremona.
El recorrido nunca deja al ciclista demasiado lejos del tren. Se trata de estar siempre más o menos a 6 kilómetros de una estación. Eso significa que se puede hacer 50 kilómetros y coger el tren para completar ciertos trayectos. También se puede coger un barco en algunos tramos.