Un viaje en el tiempo por antiguos castros y pequeñas aldeas y paisajes que no han cambiado, con el castaño como principal protagonista, fiestas de antiguas devociones y una especial gastronomía. Es la Galicia más desconocida, a pesar de que por ella pasan los dos Caminos más importantes a Santiago, ambos Patrimonio de la Humanidad: el llamado Francés y el Primitivo.

El geodestino Ancares – O Courel está compuesto por los ayuntamientos de A Fonsagrada, As Nogais, Baleira, Becerreá, Cervantes, Folgoso do Courel, Navia de Suarna, Negueira de Muñiz, O Incio, Pedrafita do Cebreiro, Ribeira de Piquín, Triacastela y Samos.

Castillo de Doiras.

Limitando con León se encuentra el santuario y la aldea de O Cebreiro, con pallozas bien conservadas convertidas ahora en museos. Son antiguas viviendas de piedra –declaradas conjunto monumental– cubiertas con colmo (paja sujeta con retama) y, junto a ellas, otras con techo de pizarra. Con 1.098 metros de altitud, O Cebreiro, es el primer enclave gallego del Camino de Santiago nombrado ya en el Codex Calistinus. Quien haya pasado por aquí en invierno, con nieve sobre los tejados y el frío señoreándolo todo, puede comprender el milagro que hizo famoso a su santuario. Corría el siglo XIV cuando un campesino llegó, tras mil penalidades, a él para oír misa. Burlose el sacerdote del que llegaba muerto de frío, y Dios hizo el milagro de convertir en carne y sangre de Cristo el pan y el vino. El relicario que guarda los milagrosos corporales fue un regalo de los Reyes Católicos. También se conserva el cáliz (el Santo Grial gallego) y la imagen de la Virgen de los Remedios (Virgen del Milagro) que cuando ocurrió torció la cabeza para verlo. El Santo Milagro, se celebra con romería (8 y 9 de septiembre). A 4 km Pedrafita (a cuyo Ayuntamiento pertenece), importante lugar gastronómico: chorizos con cachelos, botelo (embutido) y quesos con denominación de origen (tiene fama su feria del queso en abril).

Por los alrededores hórreos y pequeñas aldeas del Camino: Liñares, Hospital, Fonfría… Y por fin Triacastela (hubo tres castillos) con su iglesia románica de Santiago, el yacimiento de Cova Eirós (pinturas rupestres) y una feria de artesanía. Siguiendo el Camino de Santiago, se llega a Samos con monasterio benedictino de San Julián del siglo VI (románico, gótico y renacentista), la capilla del Salvador y el castro de Formigueiros.

Pallozas en O Cebreiro,

SERRA DO COUREL Y SUS LEYENDAS
Estamos en O Courel con bosques atlánticos y mediterráneos, altas cumbres y profundos valles. El primer lugar es el municipio de O Incio, con “A Pena de San Mamed” –enorme roca en Trascastro– con restos arqueológicos entre los que hay “herraduras”. Aquí no fue Santiago quien anduvo en caballo persiguiendo moros, sino San Mamed que lo hizo humildemente en burro. Dice la leyenda que los caballeros que iban a luchar en Tierra Santa le dejaron las llaves de los cinturones de castidad de sus esposas. El santo perdió algunas y cuando volvieron huyó y tuvo que pegar el mítico salto desde la peña que lleva su nombre hasta el otro lado del monte.
Tradiciones aparte, en el pueblo de Hospital, está la impresionante iglesia de San Pedro Fiz, en mármol extraído de canteras locales, construida por monjes-soldados de la Orden de Malta en 1180, que fue fortaleza, iglesia y hospital. Guarda un impresionante cristo románico-gotico y el sepulcro de Fray Alonso de Quiroga, personaje tan diplomático que, durante la revuelta de los Irmandiños (siglo XV) que ensangrentó todo Galicia, nadie consiguió saber de qué lado estaba. Por los alrededores bosques de castaños y abedules y el Alto de Castro, donde se juntan cuatro municipios: “Pena Dos Catro Cabaleiros”. Cuatro señores feudales que aquí se reunían y las herraduras de sus caballos quedaron marcadas en la roca, como bien se encargan de señalarte cuando llegas. Merecen una visita la fuente del antiguo balneario de Ferrería y el embalse de Vilasouto.

Por una pista forestal que pasa por las aldeas de Carballal, Vilamor, Eiriz y Losadela, se llega a la medieval Seceda –pertenece al ayuntamiento de Folgoso do Courel– la más bella de toda la Sierra. Seceda es uno más de estos pueblecitos que se deshabitaron al desaparecer las explotaciones del hierro y la repoblación forestal acabó con la ya escasa ganadería. Esta comarca de O Courel la cruza el río Lor regando un paisaje con abedules, avellanos, tejos, robles, castaños y encinas. Las cubiertas de las casas suelen comunicarse por arriba formando callejones donde los campesinos guardan carros y utensilios de labranza. Los abundantes castaños ha sido principal medio de subsistencia teniendo fama su recuperada fiesta de la Castaña. Es de destacar las cascadas de A Fervenza y Seara, la ruta de la Devesa de Rogueira, y numerosos castros.

LOS ANCARES, MIRADA AL PASADO
De Folgoso a Pedrafita –una de las entradas a los Ancares– hay 36 kilómetros. Es la franja montañosa que separa Lugo y León. Fue lugar, durante mucho tiempo, perdido en los mapas y uno de los principales obstáculos para la comunicación de Castilla con Galicia, por su clima invernal.
Decían era punto de reunión de las “meigas” gallegas. Hoy los accesos han mejorado y han dejado de ser solo pistas forestales.

Monasterio de San Julián, Samos.

As Nogais –como todos los Ancares– conserva castros y restos romanos (pasaba la calzada romana de Braga a Astorga). Destaca el castillo de Doiras (siglo XV) y la torre medieval de Doncos (a 4 kilómetros de As Nogais), en el antiguo Camino Real. Se lleva años celebrando en mayo una Fiesta de la Empanada.

El concejo de Cervantes tiene fama por su miel (buena para “remediar” catarros y dolor de garganta) y es lugar de senderismo, pesca y caza. Destaca su castro de Santa María y el pazo-fortaleza de Quindós. Pero su lugar más famoso es la aldea de Piornedo (a 1.100 metros de altitud) que conserva 14 antiguas pallozas, algunas convertidas en museo como Casa do Sexto que fue vivienda hasta comienzos de los setenta. Impresionantes sus atardeceres.

Y llegamos a Navia de Suarna con mámoas (algunas de hace 5.000 años), y numerosos castros (A Cruz de Liñares, Cabanelas, Cantón…). En el centro de Navia el castillo de los condes de Altamira, y puente medieval. A 60 kilómetros queda el pequeño lugar de Negueira de Muñiz con restos prehistóricos, un templo de finales del XV y un puente sobre el río Navia. Negueira se hizo famoso cuando se estableció allí –finales de los setenta– una comunidad hippy en terrenos abandonados, que hoy siguen cultivando en plan comuna.

A Fonsagrada se la considera la villa más alta de Galicia (952 m) y goza de excelentes vistas. Por aquí pasa el Camino Primitivo de Santiago que venía de Asturias. El embalse de Salime en 1955 inundó pueblos y aldeas y cambió el paisaje. Entre sus atractivos la cascada de Vilagocende, la legendaria Fonte Sacra que dio nombre al lugar, el dolmen de Montouto y un museo comarcal. También celebra importantes mercados.

Los tres últimos lugares son: Ribeira de Piquín, municipio que fue asturiano hasta 1833, y es reserva de la Biosfera; Baleira que siempre ha vivido de la ganadería (la famosa rubia gallega); y la más importante, Becerrea con el mayor número de castros de Los Ancares (destacan Vilar de Frades y Ferreiros) y donde los romanos extrajeron oro (Frades y Buiran). Becerreá, regado por el río Cruzul, hoy está “sobrevolado” por tres viaductos, importante obra de ingeniería que la han sacado de su aislamiento.
Pero si uno se adentra por los caminos descubrirá rutas mágicas como el famoso bosque dos Grobos, o las leyendas de a Ponte de Gatin, que vinculan su construcción a un pacto con el diablo.

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