Los Caminos Naturales del Noroeste Peninsular invitan a recorrer el paisaje norte de España desde sus arterias. Trazados por los que fluye la vida, la tradición… en perfecta armonía sostenible, adentrándonos paso a paso o pedalada a pedalada en un mundo de experiencias dispuestas para los espíritus más curiosos.

Iglesia de Santa Eufemia de Cozuelos, Románico Palentino

CAMINO NATURAL DEL ROMÁNICO PALENTINO
El Camino Natural del Románico Palentino de casi 103 kilómetros aúna el patrimonio cultural con los valores medioambientales y paisajísticos del noroeste de la provincia de Palencia. Para ello se utiliza el antiguo trayecto de la ruta del Carbón de Cok que unía la cuenca minera de los valles de Orbó, la Castillería y Vergaño con el Canal de Castilla, en Alar del Rey, a través del cual llegaba el carbón a Palencia y Valladolid de 66 kilómetros y otras dos rutas alternativas que complementan la primera y dan a conocer el rico patrimonio románico palentino.
El Canal de Castilla marcará el inicio para dar paso a paisajes de cultivos y suaves colinas cubiertas de pinares y dehesas de encinas. No debemos dejar pasar la oportunidad de visitar la iglesia parroquial de Santibáñez de Ecla del siglo XV o el monasterio cisterciense del XII.
Además de recorrer las poblaciones medievales de Cozuelos de Ojeda, Vallespinoso de Aguilar, donde se puede visitar Santa Cecilia, un edificio del siglo XII, Dehesa de Montejo y Vado, un ramal permite asomarse a las tierras de Aguilar de Campoo y divisar su embalse, así como visitar Barrio de San Pedro y Barrio de Santa María y diferentes ermitas e iglesias, presentes en el rico patrimonio románico de la provincia.
Las aguas del río Pisuerga acompañarán nuestros pasos hasta adentrarse en las montañas palentinas y el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina. Haciendo honor al nombre de este camino natural, tendremos ocasión de visitar más tesoros del románico, como las iglesias de San Cristóbal (Rueda de Pisuerga), San Juan Bautista (Vallespinoso de Cervera) y San Cornelio y San Cipriano (San Cebrián de Mudá) donde naturaleza y cultura se funden.

Ruta del Cantábrico

CAMINO NATURAL DE LA RUTA DEL CANTÁBRICO
El Camino Natural de la Ruta del Cantábrico, en las provincias gallegas de Lugo y A Coruña, recorre la franja costera a lo largo de más 150 kilómetros distribuidos en 7 etapas y 3 ramales. Engloba bellas localidades como Ribadeo, Foz, Burela, San Cibrao, Viveiro, O Vicedo, O Barqueiro, Porto de Espasante y Ladrido, e innumerables playas de bella factura, destacando entre ellas la playa de Las Catedrales declarada Monumento Natural.
Si algo nos deja claro este Camino Natural es la estrecha relación de sus gentes con el medio marino.
En nuestro avance por las hermosas tierras lucenses se alternan bellas playas y vestigios de antiguos asentamientos como el Castro de Llas y el Castro de Fazouro o la iglesia de San Pedro, custodiada por su espectacular morera catalogada como árbol singular.
Podremos hundir los pies en la bella playa de Rueta y guardar esa sensación ya que el camino se aleja de la costa para contemplar el bello Pazo de Pedrosa, llegando poco después a la espectacular localidad de San Cibrao, donde admirar su península y el Faro Punta Atalaya/Atalaia.
Esta ruta nos llevará a cruzar puentes medievales, bellas playas y espectaculares acantilados donde disfrutar de parajes desde el mirador de Coitelo (“el mejor banco del mundo”). Descubriremos, en definitiva, el inmejorable entorno de la costa gallega, habitado por gentes ligadas al mar, en pueblos con un fuerte sabor marinero.

Senda del Duero

CAMINO NATURAL DE LA SENDA DEL DUERO
Desde su nacimiento en la Sierra de Urbión hasta Vega Terrón, en la frontera portuguesa, la Senda del Duero recorre, durante más de 750 kilómetros, diferentes paisajes, desde los pinares de la sierra, a los sabinares y viñedos de la ribera del Duero, los campos de labor y regadío de Tierra de Campos y los encinares y olivares de Los Arribes del Duero.
A lo largo de esta gran ruta seremos testigos de los cambiantes paisajes que dan vida al río Duero y que son a su vez transformados por su paso, primero con la fuerza del torrente de aguas límpias, cristalinas que dan cobijo a truchas que certifican la pureza de sus aguas y posteriormente con la calma que le aportan las llanuras.
La Fuente del río Duero se encuentra a escasos metros de la cumbre del pico Urbión y sus aguas recorren un paisaje de alta montaña: pastizales y cortados rocosos nos rodean en nuestro caminar y serán pronto sustituidos por los magníficos y extensos bosques de pino albar que crecen en las laderas de la Sierra de Urbión. Este idílico paseo discurre por los lugares que inspiraron la poesía de Antonio Machado mientras paseaba con su mujer, Leonor, camino de la ermita de San Saturio. Con el sabor que dejan las pequeñas ciudades castellanas. El paisaje que se despliega a nuestros ojos de la comarca de Tierras de Almazán alterna el constante verdor de los pinares, y el cambiante paisaje cerealista.
Una de las zonas más famosas que recorreremos son las vegas del Duero y su característico paisaje de la Ribera del Duero, un mosaico compuesto por fincas agrícolas, pinares de pino negral, encinares y la inconfundible silueta del río Duero, definida por los altos chopos que crecen en sus orillas.
Detenernos a degustar sus caldos y manjares al llegar a la zona vitivinícola en la que el cordero lechal supone la máxima expresión de la gastronomía, se convierte en una obligación. Un sinfín de bodegas nos permiten hacernos enólogos durante este tramo.
El Camino Natural del Duero atraviesa tierras Zamoranas, cruzando parte de la Tierra de Campos hasta la Reserva Natural “Riberas de Castronuño-Vega del Duero”, un paraje de singular belleza y especial atractivo para los amantes de la naturaleza y el turismo ornitológico.
El periplo nos traslada por lo que fue la calzada romana de Miranda o Mirandesa, surcando las dehesas de encinas centenarias y estupendos pastizales que son aprovechados por la ganadería vacuna, hasta llegar al Parque Natural de los Arribes del Duero con sus impresionantes acantilados. Viñedos y olivares, almendros, majuelos, frutales y viñas acompañan el recorrido como testigos mudos del andar del senderista o ciclista y también el río Tormes, remansado a la fuerza por la enorme presa de La Almendra.

Para más información: https://www.mapa.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/caminos-naturales/