Ruta de los conquistadores, Costa Rica

400 kilómetros en tres etapas. 3.000 metros de desnivel. Cinco cordilleras. Esos son los números más importantes de la Ruta de los Conquistadores: una de las carreras más extremas del mundo, que se celebra en Costa Rica. Una aventura épica en bici de montaña que lleva a sus 600 participantes a atravesar el país salvando ríos, montañas, volcanes y terrenos pantanosos.

Basándose en el recorrido que realizaron los conquistadores españoles entre 1520 y 1575, encabezados por Juan de Cavallón y Arboleda, esta ruta histórica se ha convertido en uno de los mayores desafíos para los aficionados a la bicicleta, en un entorno hostil pero igualmente bello. En el año 1993 el triatleta y aventurero costarricense Román Urbina estudió la ruta que habían seguido los conquistadores españoles en el siglo XVI a su llegada a Costa Rica. Aquellos tardaron más de 20 años en completar su recorrido: Urbina, junto a otros 17 atletas y sus bicis de montaña, lo hizo en tres días. Desde playa Jaco, a orillas del Océano Pacífico, hasta Playa Bonita, en las aguas del Caribe, los ciclistas recorren Costa Rica, con su flora y fauna y atraviesan hasta siete de los microclimas del planeta antes de llegar a la meta.

La primera etapa, nombrada en honor a Juan de Cavallón, recorre aproximadamente 110 kilómetros sobre todo tipo de terreno (barro, montaña, rocas sueltas, asfalto) y tiene un desnivel acumulado de unos 3400 metros. En esta etapa los ciclistas deben exponerse a todo tipo de climas: más cálidos en las zonas bajas y mucho más fríos y húmedos en las montañas.

La segunda etapa, la de Perafán de Ribera, es mucho más corta (alrededor de 90 kilómetros) pero también bastante más dura. En ella los ciclistas deben ascender por dos volcanes activos (este último año hubo que tomar una ruta alternativa por el peligro que conformaba la actividad volcánica) con una climatología que incluye viento, lluvia y peligro de hipotermia. En ciertas zonas de ascenso de esta etapa los ciclistas incluso se ven obligados a cargar con su propia bici a cuestas.

La tercera etapa, la de Cristóbal Colón, obliga a los participantes a recorrer unos 120 kilómetros antes de llegar a la meta. El clima húmedo tropical acompaña a los ciclistas durante esta etapa, llena de ascensos y peligrosas bajadas, para desembocar en Playa Bonita, donde les esperan las aguas del Caribe.