¿Por qué Puebla es el Patrimonio de México? Aquí te damos ocho respuestas que te harán descubrirlo.

Capilla del Rosario, Puebla

El Centro Histórico de Puebla es uno de los más grandes del mundo. Su estructura urbana perfecta y la gran diversidad arquitectónica lo hacen un referente único e irrepetible de la gran variedad de estilos artísticos que hacen inolvidable a esta ciudad con casi cinco siglos de historia, arte y cultura. Por todo esto, el Centro Histórico de Puebla fue inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO el 11 de diciembre de 1987.

Talavera Poblana

El amor por Puebla y la identidad se llevan en las manos y en el corazón. El mejor ejemplo de esto es el proceso artesanal para la fabricación de la Talavera Poblana que desde hace más de cuatro siglos, nos transporta a la más profunda forma de expresión de la creatividad humana en la que coexisten simultáneamente: la tradición y la contemporaneidad, el individuo y la comunidad y que han convertido a Puebla en un lugar lleno de azulejos, formas y colores que deslumbran a sus visitantes. Desde el 2019, este proceso es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.

Los majestuosos volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl son los eternos guardianes del paisaje poblano. Además de la extraordinaria zona boscosa inscrita en el programa de la UNESCO “El hombre y la biosfera”, también resguardan centenarios conventos en Tochimilco, Huejotzingo y Calpan, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1994, que son un ejemplo del mestizaje cultural que aún sigue vivo en esta región de México.

Biblioteca Palafoxiana

La Biblioteca Palafoxiana es una de las grandes joyas del conocimiento a nivel mundial. Inscrita como “Memoria del Mundo” por la UNESCO desde 2005 es, prácticamente, una cápsula del tiempo que conserva su edificio, mobiliario, orden y acervo originales, compuesto por 45,059 volúmenes que dan cuenta de la gran variedad de temas que se leían en la Puebla Virreinal. Además, la Palafoxiana es considerada la primera biblioteca pública del continente. Desde Alaska hasta la Patagonia no existe ningún lugar similar a la Biblioteca Palafoxiana de Puebla.

El mundo prehispánico sigue vivo en Puebla a través de uno de los rituales más importantes de Patrimonio Cultural Inmaterial: la ceremonia de voladores. Grupos nahuas y totonacos de los municipios de Caxhuacan, Chila, Cuetzalan, Huehuetla, Huauchinango, Honey, Pahuatlán y Xolotla en la Sierra Norte, realizan este impactante ritual para crear vínculos entre la humanidad y la naturaleza, expresando su respeto y buscando la armonía universal. Desde el año 2009, este ritual fue inscrito en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

¿Qué sería de la humanidad sin el maíz? El Valle de Tehuacán, Patrimonio Mundial Cultural y Natural inscrito por la UNESCO desde 2018, es la zona donde se domesticó por primera vez este importante cultivo, que significó la base de la alimentación en Mesoamérica. Hoy, el maíz es un elemento de cohesión social, de identidad y de una gran tradición gastronómica que le da vida y orgullo a la cocina poblana y mexicana.

Reserva de la Biósfera, Tehuacán-Cuicatlán

Si algo identifica a México a nivel mundial son las fiestas indígenas dedicadas a los muertos, inscritas por la UNESCO en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial desde 2008. En el Estado de Puebla, la colocación de ofrendas con comida para las almas de los seres queridos, es una centenaria tradición que tiene ejemplos sorprendentes en los municipios de Huaquechula, Tochimilco, San Gabriel Chilac y Tlapanalá. Estas ofrendas son verdaderos monumentos funerarios que construyen puentes en el espacio y el tiempo.

Puebla es la cocina de México. Si una cosa define a Puebla es su excelente gastronomía, única e incomparable. Platillos tan emblemáticos a nivel nacional como el Mole Poblano, los Chiles en Nogada y el Mole de Caderas, la dulcería tradicional, los vinos frutales y los tlacoyos de la Sierra Norte son tan solo una pequeñísima parte de la gran variedad de sabores, olores, texturas e ingredientes que se han cocinado a fuego lento durante siglos y que han unido las tradiciones gastronómicas mesoamericanas, españolas y asiáticas. Por todo esto, no hay nada como disfrutar de Puebla, de sus tradiciones, de su gente y de sus sabores que nos permiten presumir que somos la COCINA DE MÉXICO, inscrita por la UNESCO en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial desde 2010.