Menorca para comérsela

Menorca es la isla más oriental de España y eso le otorga el privilegio de ser el primer lugar del país en el que sale el sol. Un lugar especial, cargado de buenas vibraciones fruto de la suma de multitud de culturas que han pasado por la Isla.

Fenicios, árabes, británicos, franceses y españoles, entre otros, han visto en Menorca una oportunidad y a lo largo de la historia han dejado su huella. La historia de la Isla no se entiende sin conocer la evolución desde la época de piedra hasta la actualidad.

ESENCIA DE MEDITERRÁNEO
Ubicada en el mar Mediterráneo, su estratégica posición la colocó siempre como un botín preciado entre las diferentes culturas que se lanzaron a la conquista de los mares. Cada una de estas culturas ha dejado en la Isla una pincelada que sumadas suponen un lienzo multicultural que ha forjado un carácter, el menorquín, que no deja indiferente a nadie. Cálido, como ese primer rayo de sol.

RIQUEZA GASTRONÓMICA
Como decíamos, la cultura de Menorca es la suma de todas las culturas que han dejado huella en la Isla. Desde los molinos de tradición francesa, en Sant Lluís, a los asentamientos fenicios en el puerto de Sa Nitja, pasando por las casas de estilo británico, en Es Castell, o los nombres de procedencia árabe como Binisafuller o Binibeca, son algunas de las muestras de la cultura menorquina, y gracias a ello y el amor por la tierra de los agricultures menorquines han proporcionado una gastronomía rica en aromas y texturas donde prevalece el producto. La calidad de sus mariscos, especialmente la langosta, y el sabor de sus embutidos y quesos, suponen una delicia por descubrir para los visitantes, que encontrarán una cocina Mediterránea con toques de autor.

coca bamba

Dentro del amplio repertorio que ofrece la cocina menorquina, la repostería sobresale con alimentos como los ‘pastissets’ o la ‘coca bamba’ similar a las ensaimadas, entre otros platos que satisfarán a los más golosos.
En Menorca hay mucha tradición quesera y es habitual encontrarse con casas de campo que venden sus propios productos, que cuentan hoy con reconocimientos a nivel internacional. La mahonesa, una salsa que se creó en Maó en la dominación francesa; el pescado fresco, que se pesca a diario en las limpias aguas de Menorca o las hortalizas, que permiten preparar platos como el ‘oliaigu’, son productos muy presentes en la cocina menorquina.

Menorca, fiel a su condición de isla del Mediterráneo, también ha sido próspera tierra de producción vinícola. Se tiene constancia de que ya en el siglo XIII se producía vino, una tradición que se incrementó exponencialmente en el siglo XVIII pero que desapareció en el XIX por una plaga que arrasó las vides. En los últimos años la producción de vinos se ha recuperado en la Isla con la aparición de nuevas bodegas, cuya producción aumenta y mejora de año en año. En el 2002 se logró el sello de calidad ‘Vi de la Terra illa de Menorca’, que certifica la procedencia y calidad de sus vinos. Por todo ello, Menorca optará en el 2022 a ser Región Gastronómica Europa, galardón que se otorgará en Bruselas el próximo mes de octubre. Le deseamos suerte, que seguro que no la necesita debido a su inmensa riqueza gastronómica.

PARA MÁS INFORMACIÓN: http://www.menorca.es