La Ruta Vía de la Plata es un itinerario actual, cultural y turístico con dirección sur-norte que discurre por el oeste de la Península Ibérica, desde Sevilla a Gijón. Los testimonios arqueológicos evidencian esta ruta ya desde la época tartésica (siglo VII antes de Cristo) y Roma la utilizará durante las guerras de conquista. Con Augusto (siglo I después de Cristo) este itinerario se consolida con la construcción de diferentes calzadas que comunicarán Hispalis con Itálica, Itálica con Augusta Emerita (Mérida), Augusta Emerita con Ocelo Duri (Zamora), Ocelo Duri con Asturica Augusta (Astorga), Asturica Augusta con Legio VII (León) y Legio VII con las tierras trasmontanas del Norte de la PenínsulaIbérica, Lucus Augusti (inmediaciones de Lugo de Llanera) y Noega (Gijón).

Popularmente esta ruta es conocida con el nombre de “Vía de la Plata”, no obstante, esta denominación no es más que un segmento de este itinerario, ya que con este apelativo sólo era conocida en las provincias de Cáceres y Salamanca. El término “de la Plata” es un calificativo tardío, de época medieval, que no guarda relación con el uso del recorrido en época romana. Derivaría del término árabe BaLaTa (=losa, ladrillo, es decir, enlosado), y que, al cerrar la B y la L, daría como resultado “Plata”.

A su paso por la provincia de Cáceres
Entramos a la provincia de Cáceres, procedentes de Mérida, para dirigirnos a ALDEA DEL CANO, cuya población apenas supera los 600 habitantes. En 1594 formaba parte de la Tierra de Cáceres, en la provincia de Trujillo. En las inmediaciones del pueblo se encuentra el Castillo de Mayorazgo (también llamado de Garabato), cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. También numerosos restos de castros y villas romanas, así como varias inscripciones sepulcrales.

Parque Nacional y Reserva de la Biosfera de Monfragüe.

Este pequeño municipio cacereño es una de las grandes sorpresas de la ruta. Nos encontramos literalmente sobre una de las calzadas principales que vertebraron la comunicación en Hispania durante el Imperio romano, y eso se traduce en que junto a la propia N-630 encontramos varios miliarios y un puente romano que revela el trazado original de la Ruta Vía de la Plata.

Una de las tradiciones y festividades más señaladas de Aldea del Cano guarda relación con “el tuero”, una encina grande y seca que puede encontrarse en los alrededores del pueblo, y que los quintos de cada año eligen por su hermosura para trasladarla el 15 de agosto junto a la iglesia parroquial de San Martín, y ser quemada en la noche del 24 de diciembre.

Proseguimos nuestra ruta dirigiéndonos a Casar de Cáceres, donde podemos visitar el Museo del Queso. El producto estrella es la Torta del Casar, que cuenta con Denominación de Origen Protegida y su reconocimiento se eleva a cotas internacionales. La Torta del Casar se elabora con leche cruda de oveja que tras el ordeño se cuajará y posteriormente se irá dando forma en los cinchos. Una vez bien desuerados, los quesos se curaban en los sardos, hasta que estuvieran aptos para el consumo y en este momento es cuando la Naturaleza, siempre caprichosa, hace posible que unos quesos sigan el proceso de curado normal y otros comiencen a agrietarse y consigan una textura cremosa. (https://tortadelcasar.eu)

Además de la Torta, podemos degustar escabeche de tencas, callos, morcillas, tencas fritas.. Para los más golosos: rosquillas de alfajor cuyo principal ingrediente, el alfajor, se elabora con miel, perrunillas, roscos de vino, tortas borrachas, mantecados…

Balneario de Baños de Montemayor.

Seguimos con nuestra ruta y, en el paraje Lomo de Plata, en la zona conocida como “Depósito de Miliarios”, hay 9 miliarios ubicados al lado de la calzada, en la milla 56 desde Mérida (milla LVI). Aquellos en los que su texto es legible se aprecia que corresponden a diferentes emperadores: Trajano, Adriano, Maximino y Constancio. A corta distancia del núcleo urbano, a la altura del Pozo Mochuelo, encontramos un fragmento de columna miliaria de más de un metro de altura y piedra de granito, restituido por el Ayuntamiento de la localidad con el objetivo de recuperar una parte de la historia romana de los casareños.

Desde Casar de Cáceres nuestra ruta se desvía ligeramente de la N-630 y A-66 para adentrarse en el cercano Parque Nacional de Monfragüe. Para los amantes de las motos, hay dos momentos especialmente recomendables para rodar por el Parque: primavera, con la floración de la jara (mayo), y durante la berrea (que suele coincidir con las primeras lluvias de septiembre; principios de octubre): la época de celo del ciervo convierte a Monfragüe en un espectáculo natural de primer orden. Como también los buitres que sobrevuelan incesantemente los cielos del “Salto del Gitano”, un mirador sobre el Tajo.

Abandonamos este precioso espacio natural para dirigirnos a Plasencia. Bañada por el río Jerte, Plasencia es uno de los grandes enclaves de la Ruta Vía de la Plata y un magnífico punto de partida para conocer el valle de cerezos más popular de España, las Hurdes, Sierra de Gata y la comarca de la Vera. Cuenta con tantísimos atractivos que no es fácil saber por dónde empezar. La Catedral Vieja (siglos XIII-XIV) y la Catedral Nueva (siglos XVXVI), el Museo Catedralicio, la Torre Lucía, sus parques o la escultura del abuelo Mayorga, un personaje popular de la ciudad que da las horas desde la Plaza Mayor, abrazado a la torre campanario del Palacio Municipal.

Entre los soportales de este neurálgico espacio público hay una suculenta oferta de establecimientos hosteleros. El Parador de Turismo es capítulo aparte. Está ubicado en las entrañas del convento de San Vicente Ferrer, un conjunto monumental del siglo XV compuesto por el propio convento, la iglesia de Santo Domingo y el palacio Mirabel de la familia Zúñiga. Su escalera volada de granito (1577) es una de las más bellas de España. Y caminar por las galerías, contemplando la perfección del claustro y la decoración de los espacios comunes, un auténtico viaje en el tiempo.

Barrio Judío, Hervás.

Mirador Santuario Virgen del Puerto. En plena Dehesa de Valcorchero a unos 5 kilómetros de la ciudad, se encuentra este paraje de gran belleza, desde el que se contemplan magníficas panorámicas de Plasencia y alrededores. En este Santuario se venera a la Patrona de Plasencia, la Virgen del Puerto. Construido a mediados del siglo XVII, la ermita actual se realizó entre los siglos XVII y XVIII.

Reponemos fuerzas con una buena ensalada de Zorongollo, migas, espárragos, morcillas patatera y calabaceras, calderetas de cabrito y/o cordero… siendo la especie reina de muchos platos el afamado y con Denominación de Origen Pimentón de la Vera.

Poco a poco, sin interrupciones, la mochila de las grandes sensaciones va llenándose depósito a depósito. Por delante tenemos Hervás, con un espectacular entorno natural que lo rodea y su precioso acceso desde el valle del Jerte a través del puerto de Honduras, su barrio judío (Hervás es Conjunto Histórico Artístico con la categoría de Bien de Interés Cultural desde 1969). No podemos marcharnos de esta localidad sin visitar el Museo Pérez-Comendador-Leroux y el Museo de la Moto y Coche Clásicos.

Todos los años durante el primer fin de semana del mes de julio, tienen lugar en Hervás las jornadas denominadas “Conversos: Hervás en busca de raíces”. El Barrio Judío busca su puesta en valor con una recreación histórica que rememora, en un día de mercado, la mutua tolerancia y lazos familiares entre los judíos y cristianos del Hervás anterior al Edicto de Expulsión. Los vecinos de Hervás, en número de varios cientos, trasladan al visitante a los usos y costumbres de finales del s. XV entre ciegos, lazarillos, artesanos, músicos ambulantes, titiriteros, etc. Y de Hervás a Baños de Montemayor, una pequeña localidad que cuenta con termas y un tramo de calzada romana desde donde se puede disfrutar de unas bonitas vistas, que marca el final de nuestra ruta en Extremadura por la Ruta Vía de la Plata. Conocido desde épocas romanas por su abundancia de aguas termales, la histórica Vía de la Plata atraviesa la población; muestra de ello es el tramo en pendiente que hallamos en la entrada Sur del municipio, y también en una cerradísima curva de herradura que dibuja la N-630, al Norte. La reproducción de un hito de piedra en recuerdo de los miliarios nos da la bienvenida.

En esta localidad, las aguas termales son, sin duda, el elemento que más ha contribuido a la fama de Baños de Montemayor. Se trata de aguas sulfuradas, sódicas y oligometálicas que brotan de dos manantiales próximos entre sí y denominados Columna y Arqueta, con una temperatura de surgencia de 43º C. Las aguas son indicadas para tratar procesos reumatológicos, artrosis, afecciones del aparato respiratorio, siendo además tonificantes y embellecedoras de la piel.

Disfruta de “Termarium”, fiesta de inauguración de la temporada termal. Los vecinos de la localidad participan disfrazándose, decorando calles y casas, organizando actividades, talleres etc. todo un trabajo que, junto con la actuación de dos grupos recreacionistas (“Ara Concordiae” y “LuporumCeltiberice”), consigue devolver a Baños de Montemayor a la época romana cuando al amparo de la Vía de la Plata se construyó un balneario que sigue dando fama a la localidad.

En Baños de Montemayor, a la hora de comer no puedes perderte: El Zorongollo (ensalada de pimiento asado), las Patatas “escabechás” (guiso frío de patatas)… y su gran variedad de dulces típicos: roscas fritas bañadas, perrunillas, mantecados…

PARA MÁS INFORMACIÓN: http://www.turismocaceres.org | http://www.rutadelaplata.com