LA RUTA DEL DULCEPOR LOS CONVENTOS ESPAÑOLES

Rosquillas, mazapanes, yemas… son típicos de las fiestas navideñas. Desde hace siglos, de los fogones de conventos salen delicias reposteras para alcanzar la gloria a través del paladar.

Con ingredientes de toda la vida y recetas de tradición centenaria nace esta repostería a manos de las religiosas. A lo largo de la geografía española se puede encontrar una larga retahíla de conventos y monasterios, los cuales elaboran delicias gastronómicas muy populares.

Los olores y sabores son una parte muy importante en fechas como la Navidad, más aún si se trata de ricos productos que endulzan nuestro paladar y están hechos de manera artesanal. Hoy en día la repostería sale de hornos convencionales, en cambio, los dulces de conventos siguen estando presentes en las mesas españolas y proporcionan más de un placer gustativo. Son los conocidos como dulces conventuales, preparados en monasterios y conventos con siglos de antigüedad.

En España hay más de 900 conventos de monjas, y aproximadamente, un tercio de ellos se dedica a cocinar dulces para comercializarlos. Mantecados, pestiños, bizcochitos, pastas… al comprarlos se contribuye a la ayuda y mantenimiento de estos fantásticos edificios con muchos años a sus espaldas.

A continuación, les mostramos una pequeña selección de los muchos conventos y monasterios españoles en los que podrás adquirir este sabroso placer. Algunos ya se han apuntado al auge de Internet y ofrecen tiendas online para hacer pedidos y así llegar a un público más amplio, pero lo cierto es que todavía son pocos los que comercializan de esta manera, la mayoría prefiere de manera presencial y así poder disfrutar también visitando el convento y alrededores.

Yemas de San Leandro
El convento sevillano de San Leandro lleva desde el siglo XVI elaborando este dulce. Azúcar clarificado, yema de huevo y unas gotitas de limón son los ingredientes de este dulce popular. Esponjosas, sin pasarse de dulce, enganchan aunque no lleven aditivos. Una elaboración especial, con una apariencia delicada e inconfundible. Por si fuera poco, las agustinas embalan esta delicia en unas cajitas de madera para cuidar este tesoro.

Mazapán toledano.

Mazapán de San Clemente
El mazapán que hoy día tenemos en nuestras mesas nació en la cocina del monasterio toledano de San Clemente. Cuenta la leyenda que en este convento se elaboró el primer mazapán, a principios del siglo XIII, en pleno desarrollo de la batalla de las Navas de Tolosa. El hambre llegó al pueblo y las religiosas recurrieron a su despensa para intentar aliviar las necesidades del pueblo. Al no disponer de suministros suficientes para alimentar a todo el que fuese en busca de ayuda, decidieron unificar los ingredientes que tenían en cantidad: almendras y azúcar. Lo que hacían eran machacar las almendras con una maza especial, que es la que ha dado nombre al dulce, y, posteriormente, las amasaban para darle forma de pan.

Amarguillos de Santa Clara
Ahora nos dirigimos a Tordesillas, más concretamente al convento de Santa Clara. Allí, las monjas clarisas elaboran dulces tan tradicionales y ricos como son las pastas del abuelo, roscos fritos o corazones de Castilla. Aunque, sin duda, la receta más demandada son los amarguillos. Con tan solo azúcar, huevos y almendras se hacen estas pastas artesanales, caracterizadas por su exterior crujiente y una textura interior densa y ligeramente untuosa. Ejercen de perfectos y dulces acompañantes de un café, de un chocolate o de un té.

Bollitos de Santa Inés
En Sevilla se encuentra el convento de clausura de Santa Inés, uno de los más antiguos de la ciudad de Sevilla. En sus fogones se cocina durante siglos magdalenas con aceite y leche, almendradas, tortas de chocolate, empanadillas de batata, cortadillos o bollitos de Santa Inés. Los bollitos además de ser su especialidad más conocida, también es la elaboración más antigua. De hecho, las monjas clarisas las hacen desde 1600. El secreto de su éxito, apreciable en la cantidad de devotos que esperan en el torno, se encuentra en el empleo de ingredientes básicos: aceite, harina, ajonjolí y azúcar.

Roscón de Santa María de Jesús
Las Clarisas de Santa María de Jesús en Ávila elaboran todo tipo de dulces, desde turrones de yema tostada, de chocolate al whisky, de chocolate con piñones y pasas, hasta sus famosos roscones de reyes. Comprar allí dulces es una auténtica experiencia, es por ello que el día 5 de enero aquello es una locura.

Frutas de almendra de la Purísima Concepción de Marchena
Al lado de la Iglesia de Santa María de la Mota, en Sevilla, las monjas franciscanas clarisas preparan una gran variedad de dulces. Aunque lo más típico son las frutas de almendra, a base de azúcar, huevo y almendras, hay más dulces tradicionales como son los pestiños, borrachuelos, dulces de membrillo, cocadas, mostachones de almendra y roscos de huevo.

Rosquillas de Santa Rosa
Y por último, para terminar la ruta, el monasterio de Nuestra Señora de la Piedad, ubicado en el corazón de la provincia castellanoleonesa de Palencia, donde nacen las rosquillas de Santa Rosa. Las dominicas han logrado revalorizar un dulce tan tradicional y castizo como las rosquillas. Siempre de manera artesanal, utilizando ingredientes naturales y muy básicos, como aceite de oliva, yema de huevo, azúcar y el toque de gracia, anís. El adorno de merengue artesanal constituye la guinda de este manjar.