Ferrol: Naturaleza y Deporte en las Rías Altas Gallegas

Playas maravillosas que son un paraíso para los surfistas, pero también para las familias. Un patrimonio único que nace con la Ilustración y que aspira a convertirse en Patrimonio de la Humanidad, una Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional, la Ruta del modernismo y la Ruta de las Meninas, divertida y llena de colores, que ha conseguido dar una nueva vida al barrio de Canido, recuperándolo para el turismo y también para los ferrolanos, dotan al destino de una identidad propia que embauca a cada paso.

Más allá de la enorme y diversa oferta del turismo urbano, Ferrol ofrece una dimensión diferenciadora para los amantes del turismo activo, en contacto con la naturaleza, con unas playas casi vírgenes, que en un recorrido de unos cientos de metros ofrecen la posibilidad de unas aguas tranquilas, familiares, y de otras más bravas que son un auténtico gozo para los surfistas y para disfrutar de otros deportes acuáticos. Esa bravura es la característica principal de las playas y calas ferrolanas, muchas de ellas acreedoras de la Bandera Azul, que las acredita y reconoce con esta distinción por la calidad de sus aguas y por sus servicios.

Hay que reseñar que una parte importante de las calas de la costa ferrolana sólo son accesibles con la marea baja, por lo que es recomendable elegir bien el momento para acceder a ellas.

Ferrol también ofrece la posibilidad de complacerse de su interior transitando por senderos que están diseñados para regocijarse con la naturaleza y que, en muchos casos, permiten en su recorrido seguir disfrutando con unas vistas privilegiadas sobre la costa, de ir descubriendo la historia, la cultura y la forma de vida del Ferrol más rural.

Castillo de San Felipe.

Antiguos molinos, fuentes, lavaderos, los asentamientos de las baterías que defendían la costa desde los llamados “castillos” de San Felipe y San Cristóbal, el espectáculo de las aves migratorias en la laguna de Doñinos, o descubrir los restos de un antiguo castro costero en Lobadiz. Seguir camino desde San Xoán de Esmelle, por un paisaje verde y frondoso, para continuar por un antiguo camino castrense que conducirá hasta el mirador de Pedrouzo, desde donde se aprecia la belleza de la Costa Ártabra, acondicionada para hacer las delicias de los aficionados al senderismo y a las BTT.

Destaca su alto valor paisajístico y medioambiental, con la posibilidad de observar diferentes especies de aves, y esto ha supuesto el reconocimiento como Lugar de Importancia Comunitaria.

Recorrer los senderos de Ferrol nos llevará a descubrir la generosidad y la belleza de una naturaleza asombrosa, con la oportunidad de llegar a unos miradores como el de Cabo Prior, que es un espacio emblemático para observar la Costa Ártabra y admirar su Faro, de más de 100 metros de altura, y la escalera encajada en la roca que conduce a la sirena que advierte a los barcos de la proximidad de la costa cuando las señales luminosas son invisibles por la niebla.

El Faro de Prioriño Chico, guía de los navegantes que se adentran en la ría de Ferrol, ofrece unas espectaculares vistas que, si luce el sol, permiten divisar A Coruña y todo el golfo Ártabro.

Caranza, al borde del mar, ofrece la posibilidad de contemplar la ría de Ferrol y las instalaciones del astillero naval con sus grandes grúas, muy fotogénicas al atardecer. Chamorro, mirador junto a la ermita de Chamorro, del siglo XVI, nos regalará una impresionante panorámica de la ciudad, del valle de Serantes y de la ría de Ferrol. Y Monteventoso, el mejor lugar para soñar el océano entre los cabos de Prior y Prioriño, con vistas a la playa y laguna de Doniños y lugar muy codiciado para practicar parapente.

Hay una ruta que es seña de identidad de Ferrol, el llamado “Camino Inglés de Santiago”, que se inicia en el puerto de Curuxieras y que tiene su origen en el siglo XII.

Otra ruta que tiene su origen en Ferrol, y que comparte un buen tramo con el Camino inglés, es la de San Andrés de Teixido, uno de los santuarios más venerados de Galicia. Una ruta que tiene parte de leyenda y parte de embrujo, como no podría ser de otra manera adentrados en tierras gallegas: dice la leyenda que “vai de morto quen non foi de vivo”, y que en su entorno crece la “hierba de enamorar” para los que buscan pareja.

PARA MÁS INFORMACIÓN: www.visitferrol.com