Exposición Fotográfica: Cambio Climático. Cómo evitar un colapso total

Un recorrido fotográfico para comprender las claves del cambio climático

  • Una exposición al aire libre recoge las claves del cambio climático en forma de grandes e impactantes fotografías que abordan la evolución del clima y la fragilidad de los paisajes y de la vida en determinadas zonas del planeta, para concluir con algunas de las medidas que se están tomando para frenar el impacto de estos cambios.
  • La exposición se podrá contemplar en el Paseo de Carruajes del Parque del Retiro hasta el 2 de noviembre.
  • Impulsada por la Fundación AXA y comisariada por el naturalista Joaquín Araújo, estas imágenes son toda una llamada de atención sobre lo que está sucediendo en nuestro planeta y la importancia de la implicación de todos remediar en la medida de nuestras posibilidades la catástrofe climática.

Madrid, octubre 2020. La tradicional exposición de fotografía que tradicionalmente ambienta el Retiro durante la Feria del Libro, se traslada este año al otoño. Desde el 30 de septiembre al 2 de noviembre, quienes paseen por el Paseo de Coches del parque madrileño, podrán contemplar una colección de fotografías de naturaleza en gran formato que nos hablan del cambio climático, en la exposición impulsada por la Fundación AXA y realizada por Lunwerg, que reúne unas setenta impactantes imágenes de fotógrafos nacionales e internacionales.

Esta muestra fotográfica al aire libre permitirá a quienes paseen por el Retiro hacer un viaje por el planeta deteniéndonos en los principales fenómenos meteorológicos que nos afectan, en los diferentes climas y paisajes afectados por el cambio o los efectos más evidentes de esta transformación, para finalmente, hacer una llamada de atención sobre la emergencia climática y los factores que han llevado hasta esta situación y en la que el hombre ha sido el principal culpable.

La exposición «Cambio climático» se detienen también en las imágenes más llamativas que nos muestran qué ha cambiado, esos hechos cuya lectura nos muestra que algo ha cambiado definitivamente y todavía puede cambiar mucho más si no actuamos: desde la pérdida de glaciares, a las migraciones animales o las floraciones a destiempo; o desde las olas de calor o el cambio de la composición de las aguas marinas, a los bosques enfermos o la subida del nivel del mar.

Pero el mensaje contiene una llamada de alerta y una puerta a la esperanza, destacando las medidas y acciones que ya están en marcha: la investigación, la protección de espacios naturales, la fijación del precio del carbono y emisiones de gases de efecto invernadero, la aplicación por parte de países enteros de criterios de sostenibilidad y economías de energía limpia, la agricultura regenerativa, el uso de energías renovables o los nuevos transportes no contaminantes.

Además de un deleite para los amantes de la fotografía o de la Naturaleza, la Fundación AXA pretende que esta exposición sea una llamada a la reflexión y al compromiso con la preservación de nuestro planeta y la lucha contra los efectos negativos del cambio climático. El naturalista Joaquín Araújo, comisario de la exposición, nos recuerda que la exposición nos da un toque de atención sobre la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene sobre el cambio climático.

«Tanto la práctica como la ética, y no menos la estética, demandan una gigantesca rectificación por nuestra parte. Sabemos lo que sucede y también lo que debemos acometer. Tenemos que transitar desde la condición de enfermedad a la de medicina. Llevar la atmósfera a la UCI para que deje de asfixiarse. Tan imprescindible compromiso, en el que deben participar todos los países y todos los sectores, pasa por mejorar nuestros conocimientos apoyando a la ciencia. También es necesario eliminar por completo la dependencia de los combustibles fósiles, moderar el consumo, mejorar el aislamiento de nuestros hogares, optar por la seguridad y soberanía alimentarias, desmitificar la velocidad, viajar menos y convencernos de que el esfuerzo nos dignifica y solidariza con toda la humanidad, toda la Natura y todos nuestros descendientes. Sin olvidar, por supuesto, que es la misma agredida vivacidad la que nos regala la vacuna contra nosotros mismos: los bosques.»

«Esta civilización, lleva demasiado tiempo queriendo esconderse de un desastre que mana de ella misma y culmina en ella misma. Existen suficientes evidencias de que nada bueno nos espera si no reaccionamos de forma urgente, generalizada y ambiciosa. El mejor instrumento para enfrentarnos a la catástrofe es que sabemos perfectamente lo que debe hacerse. Existen incontables ejemplos de modelos de producción, construcción y transporte que se saldan con escasa y hasta nula contaminación de los aires. Sabemos potenciar los fijadores espontáneos de carbono. Podemos renaturalizar pueblos y, sobre todo, ciudades. Podemos acumular menos y reducir las velocidades. Podemos, en definitiva, ser mucho más parecidos a la atmósfera y menos a los hornos» (Joaquín Araújo)

Atmósfera

Desde el espacio exterior la atmósfera resulta minúscula. Aunque los científicos detectan aire hasta alturas de 300 kilómetros sobre el nivel del mar, es en los primeros cinco donde se concentra la mayor parte de lo que respiramos, además de albergar los climas. Para la inteligencia emocional la atmósfera es de una levedad muy soportable, tiene ademanes transparentes, da caricias ininterrumpidas y proporciona un alimento amigo que respiramos 700 millones de veces si llegamos a vivir unos 80 años.

Gases de efecto invernadero (GEI)

Aunque situamos el anhídrido carbónico a la cabeza de los gases de efecto invernadero, nuestras actividades en todos los sectores económicos liberan otros gases que lo potencian. El metano, liberado por el metabolismo de los animales y ciertos enclaves saturados de agua, la distribución de gas natural y petróleo o la minería del carbón, es más preocupante que el CO2. Los óxidos nitrosos, los CFC, incluso el ozono, también contribuyen a la retención del calor de la radiación solar en nuestra atmósfera.

Incendios

La retroalimentación positiva para el calentamiento que aportan los incendios forestales es decididamente dramática. Si tenemos en cuenta que los árboles son refrigeradores del aire, su pérdida solo puede saldarse con más desastres climáticos. Solo a lo largo de 2019 el planeta perdió unos 17.000 millones de árboles por los grandes incendios de Siberia, Australia y la Amazonia. Además, existen evidencias de que el cambio climático empieza ya a modificar la fenología y la distribución de los ecosistemas forestales.

Bosques enfermos

Las enfermedades propiciadas por el calor están arreciando en el planeta y afectan a todos los reinos de la Vida. Resultan especialmente patentes y preocupantes las que afectan a los bosques, que son, conviene insistir en ello, los mejores paliativos para la catástrofe climática. Los árboles de medio mundo padecen cada día más afecciones víricas, bacterianas, fúngicas y las derivadas de la proliferación de las plagas de insectos y otros invertebrados. Patógenos microscópicos, como la «seca», fulminan encinas y alcornoques.

Oso polar

Algunas especies de animales dependen de aspectos tan alejados de los convencionales parámetros favorables para la vida como el agua congelada. Los osos polares destacan como una de las principales víctimas del calentamiento global, ya que precisan de los hielos flotantes y del mar helado para cazar a las focas, sus principales presas. La desaparición del hielo acarreará su extinción en libertad.

Corales blanqueados

Los seres vivos que han construido más a lo largo de la historia de la Vida, más incluso que los seres humanos, están siendo devastados por el aumento de las temperaturas del océano. Mueren tras perder sus colores básicos y quedar blanqueados. Con su desaparición perdemos también la comunidad biológica más compleja y completa de los mares.

Huella de carbono

La huella de carbono es la cantidad de emisiones, de gases de efecto invernadero, que produce el ser humano al fabricar un producto o realizar sus actividades diarias y se expresa en toneladas de CO2 emitidas. Lentamente, en muchos centros urbanos van creciendo los sistemas de transporte que no usan combustibles fósiles. La electrificación de los vehículos comienza a no ser una rareza. Con todo, nada nos ayudaría más que la generalización del hábito de caminar y el uso de la bicicleta.

Infraestructuras resilientes

El cambio climático influye en las infraestructuras. Sequías, grandes inundaciones, temporales o nevadas provocan cambios en el comportamiento del terreno y someten a los materiales a situaciones de estrés que inciden en su estado. La adaptación es necesaria y debemos ser capaces de prever los episodios meteorológicos extremos e innovar para construir y modernizar infraestructuras resilientes que garanticen su seguridad.

Del 30 de septiembre al 2 de noviembre de 2020. Paseo de Carruajes del Parque del Retiro. Organizada por Lunwerg y patrocinada por la Fundación AXA. Comisario: Joaquín Araújo.

Más información, imágenes y entrevistas: Lunwerg: Lola Escudero. 914 23 37 11 // 619 21 27 22, lescudero@planeta.es, http://www.planetadelibros.com. Fundación AXA: Juan Jiménez: 915 38 87 36, juan.jimenez@axa.es, http://www.axa.es