Se puede decir que casi toda la Rioja es Turismo Rural. Al norte la zona de valles y al sur la Sierra. A La Rioja la riegan siete ríos (que van a dar al Ebro). Los más conocidos Iregua y Najerilla que son los que siempre llevan agua, debido a los embalses, cada uno con su paisaje.

Antes, mucho antes de que se inventase el Turismo Rural, había lugares y comarcas que eran sitios privilegiados donde se celebraban fiestas y tradiciones. Con frecuencia se levantaba en el lugar alguna pequeña ermita donde solía ir la gente en romería a pedir favores a la Virgen. Era otro tipo de turismo.

CAMEROS FUE EL COMIENZO
En Sierra Cebollera –el único Parque Natural de la Rioja– se encuentra un lugar muy especial: la ermita de Lomos de Orio, con Virgen tenida como milagrosa, donde se viene celebrando, desde hace siglos, la fiesta de la Caridad (Grande y Chica) en la cual se reparte carne, chorizo y pan, a todos los que hasta allí se acercan, que son cientos. Sus leyendas describen en gran parte la historia de Cameros. Era lugar importante de trashumancia, ahora ya un vago recuerdo del pasado. Se dice que las ovejas merinas llegaron con los árabes. En el lugar conocí, a mediados de los ochenta, a un santero –Luis Vicente Elías–. A este lugar se retiró durante 9 años para estudiar la antigua trashumancia y cuando lo dejó fue director del Museo Etnográfico de La Rioja. Ya no quedan (acabaron en museos) los originales exvotos dejados en agradecimiento por los peregrinos durante cientos de años, pero el paisaje no ha cambiado: olmos, chopos, acebos (estamos a 1.400 metros de altitud), una importante fresneda y pinares que antes cuando la trashumancia no existían.

Cascadas de Puente Ra, Parque Natural de Sierra Cebollera.

Allá por el año 2000 varios artistas, tantos nacionales como extranjeros, levantaron por los senderos de alrededor de la ermita esculturas cuyo objetivo era que acabaran fundiéndose con el paisaje. Y así fue, de las ocho solo quedan restos de cuatro (en las que se utilizó la piedra). La más famosa la llamada Calavera una de las desaparecidas.

Estamos en la Sierra de Cameros, seguramente el lugar riojano más importante desde el punto de vista de Turismo Rural, comarca bien diferenciada en vida y costumbres del resto de la Comunidad. Hay dos Cameros: el Cameros Viejo que es Reserva de la Biosfera con pequeños pueblos de arquitectura tradicional, como la aldea de Trevijano a 1.000 metros de altitud, y espectaculares paisajes como el Cañón del Río Leza (desfiladero de siete kilómetros que se puede recorrer por carretera). En cuanto al Cameros Nuevo está regado por el río Iregua y destaca –además de Sierra Cebollera, Parque Natural que posee las espectaculares cascadas de Puente Ra y cumbres que superan los 2.000 m de altura– el pueblo de Torrecilla (donde nació Sagasta) con el Centro de Emigración Riojana y el antiguo balneario de Rivalosbaños. Otros lugares son el Club Náutico del Rasillo, las Cuevas turísticas de Ortigosa y los senderos medioambentales de la Finca de Ribavellosa en Almarza de Cameros. Las mejores vistas desde otra ermita, la de Tómalos, sobre un acantilado rocoso. En Villoslada de Cameros, está el Centro de Interpretación del Parque donde dan información (tel. 941 468 216) y, en la Venta de Piqueras junto a la ermita de la Virgen de la Luz (patrona de las 132 villas de Cameros), un Centro de la Trashumancia.

En Pradillo hay una oficina de turismo (tel. 941 462 151). Allí, frente a la iglesia se encuentra un olmo centenario de 400 años, el único olmo de montaña en una plaza de España.
Atención aparte merece la fiesta de la Caridad Grande (en 2020 celebró su 500 aniversario) el primer domingo de julio; la Caridad Chica es el domingo siguiente a Pascua.

Ermita de Mansilla.

LAS 7 VILLAS DE LA SIERRA DE LA DEMANDA
Lindando con Burgos y Soria esta la cuenca del Alto Najerilla. Aquí –según señala el cartel a la entrada– están las “Muy Nobles, Ilustres y antiguas 7 villas”. El primero es Canales de la Sierra. Tenía palacio aquí el conde Fernán González, quién otorgo a la villa el primer texto foral riojano. Numerosas casonas –del XV al XVIII– hablan de su pasado así como sus tres ermitas. Bajo las tejas de las casas se han encontrado “piedras del rayo” que se ponían para protegerse de tormentas. A 4 kilómetros queda Villavelayo donde se unen el Canales con el río Neila y por eso es conocido como el pueblo de los puentes. Lo más importante es su ermita de Santa Aurea (la única santa riojana) presidiendo el pantano que desde 1960 cubre el antiguo pueblo de Mansilla cuyas aguas surgen fantasmalmente cuando bajan las aguas. La mejor vista desde el mirador de Santa Catalina junto a una iglesia románica.

Bordeando el embalse se llega a Ventrosa con su torre del reloj desde la que se tienen algunas de las mejores vistas de los alrededores. Y aún quedan dos de los pueblos más bonitos y rurales de toda la Rioja: Viniegra de Arriba –seguramente el más auténtico de todos– que conserva las casas de cuando era zona ganadera y se vivía de las ovejas churras (la trashumancia se mantuvo hasta los años sesenta). Los matices rojos y amarillos del otoño que ha finalizado dejan paso a un paraje de robles y nogales pelados en invierno. Un edifico interesante es la Casa de los Moros, llamada así por el llamador en forma de media luna. Su hermana, Viniegra de Abajo, a orillas del rio tiene también antiguas casonas y casas de Indianos levantadas con el dinero traído de América por los emigrantes. Por los alrededores hay todavía chozos de pastores. El séptimo pueblo es Brieva en cuyas cercanías están las cascadas de los Navares.

LAS ÁREAS RECREATIVAS DE EZCARAY
Ezcaray, localidad con numerosos enclaves turísticos, se sitúa en la Rioja Alta en el bello valle del río Oja a 1.000 metros de altitud. Sus habitantes fijos no llegan a los 2.000 habitantes, pero es muy conocido por las cercanas pistas de esquí. De su interés por el mundo rural habla el hecho de la cantidad de casas rurales que hay por los alrededores. Es lugar senderista y punto de partida para numerosas excursiones. En sus cercanías hay cuatro áreas recreativas (todas con mesas, asadores, bancos y fuentes. La más cercana (a 20 kilómetros) El Llano de la Casa entre pinos y hayedos y, a 2 más, la Ermita de Santa Bárbara que tiene un refugio de montaña. La tercera –a 8 kilómetros– es la de Bonicaparra entre hayedos y pinares. Hacia Valgañón está la cuarta área recreativa, la de Prado Iguareña.

Raquetas de nieve Sierra Cebollera en Ezcaray.

EL DESCONOCIDO VALLE DEL JUBERA
Malas carreteras y difíciles accesos han tenido aislado este paraíso rural que toma el nombre del río que lo cruza (un afluente del Leza), aunque de siempre fue conocido como Las “Alpujarras Riojanas”; es reserva de la Biosfera. Es con seguridad la zona más despoblada de toda La Rioja y a muchos lugares no puede llegar el coche. Sus pocos habitantes viven de la ganadería (vacas y yeguas) y abundan, debido a los desniveles, los barrancos. De los pueblos más interesantes son Robres, que los propios vecinos han reconstruido, aunque no vivan allí (solo los que tienen que cuidar el ganado); pero hay una casa de cultura que funciona en fines de semana. Los demás días el pueblo se “cierra” con vallas metálicas. Por los alrededores abundan los fósiles. Jubera (que ahora depende de Santa Engracia lo mismo que casi todas las aldeas) no llega a los cincuenta habitantes, pero tiene castillo sobre
un roquedo, iglesia con portada románica y dos pequeñas ermitas. Es de los mejores lugares para hacer senderismo con numerosos caminos que recorren el término municipal entre roquedos y hayedos.

Y quedan otras aldeas como San Bartolomé, San Martín, Santa Cecilia, o Santa Marina… Esta última –con 3 vecinos– es la que tiene más encanto y conserva tejados de pizarra negra. Presume con sus 1.243 metros de altitud de ser de las más altas de España. Se lo discuten porque, aquí, casi todas están a más de 1.000 metros de altitud… y deshabitadas.

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